Los estudios realizados por el IRH en numerosos países, y corroborados por las Encuestas demográficas y de salud y otros estudios, han demostrado que son pocas las mujeres, hombres y adolescentes que realmente comprenden su fertilidad y la manera en la que sus cuerpos funcionan.

Esta falta de conocimiento restringe la habilidad de un individuo de proteger su salud reproductiva o la de su pareja.

El IRH considera si les brinda a las mujeres, hombres, niñas y niños información precisa y accesible sobre la fertilidad, podrán comprender cómo se interconectan el sexo, la reproducción y la contracepción y, en última instancia, se abordará la necesidad no satisfecha de la planificación familiar. Llamamos a esta información Conocimiento de la fertilidad.

El Conocimiento de la fertilidad significa tener información procesable durante el ciclo de vida y la habilidad de aplicar este conocimiento a las circunstancias y las necesidades individuales. Específicamente, incluye información básica sobre el ciclo menstrual, cuándo y cómo se produce un embarazo, la posibilidad de embarazo como consecuencia de relaciones sexuales sin protección en diferentes momentos del ciclo y en diferentes etapas de la vida, y el rol del hombre en la fertilidad. El Conocimiento de la fertilidad también puede incluir información sobre cómo funcionan ciertos métodos específicos de planificación familiar, cómo afectan la fertilidad y cómo usarlos; y puede crear la base para comprender, comunicar y usar correctamente la planificación familiar.

El Conocimiento de la fertilidad puede:

  • otorgarles poder a las mujeres, los hombres y los adolescentes durante el transcurso de sus vidas para identificar qué es saludable y normal para ellos y saber cuándo buscar atención de la salud reproductiva.
  • crear las bases para comprender, comunicar y usar correctamente la planificación familiar.
  • ayudar a los jóvenes a comprender sus cuerpos cambiantes y permitirles reconocer de qué manera sus seres sexuales y reproductivos están influenciados por normas sociales y de género.
  • facilitar la comunicación en la pareja, entre padres y niños, maestros y alumnos, y los proveedores de cuidado de la salud y los pacientes.
  • reforzar conceptos de derechos relacionados con la reproducción, la equidad de género y las normas sociales que, a su vez, ayudan a la gente a desarrollar actitudes y conductas que tienen un efecto positivo en la salud reproductiva de todos.