Abordar el género está implícito en nuestro trabajo. Consideramos que la equidad de género–las diferencias en el acceso y oportunidades entre mujeres, hombres, niños y niñas–como una cuestión transversal que debe ser integrado a través del diseño y la evaluación de todos los programas de salud reproductiva.

La falta de equidad entre los géneros impacta considerablemente los resultados en materia de salud sexual y reproductiva, incluso los embarazos no deseados, el uso de anticonceptivos, la vulnerabilidad ante el VIH y la violencia de género.

El amplio cambio sostenible de las normas relativas al género depende de aprovechar los procesos que se utilizan en una sociedad para trasmitir las normas y actitudes sociales respecto del género y de la planificación familiar, salud reproductiva y violencia. Si bien tradicionalmente se ha considerado que la mujer tiene la responsabilidad de la planificación familiar y demás servicios de salud reproductiva, cada vez se reconoce más la necesidad de involucrar al hombre mediante enfoques significativos a fin de alcanzar los objetivos de salud reproductiva, así como para conseguir que haya mayor igualdad de género.

El IRH opera en un marco de investigaciones, que luego se ponen en práctica, que reconoce explícitamente la necesidad de integrar el género en cada fase de ese proceso a fin de lograr amplias mejoras duraderas en materia de salud reproductiva. El enfoque que usa el IRH para abordar las cuestiones de género en toda su labor se basa en los aspectos institucionales positivos de las investigaciones formativas y operativas, la vigilancia y evaluación, así como la expansión.

La labor del IRH puede agruparse en las siguientes cuatro áreas:

1. Integración del género en materiales de programas

El IRH integra el género en todas sus actividades programáticas de varias maneras, incluido el desarrollo de protocolos para la prestación de servicios, los materiales de capacitación y los productos de información, educación y comunicación (IEC).

2. Empoderamiento de las niñas y mujeres

Los programas del IRH procuran promover el empoderamiento de la mujer fundamentalmente de tres formas, a saber: ampliar las opciones mediante un mayor acceso a los métodos basados en el conocimiento de la fertilidad (FAM) en todo el mundo, ayudar a las mujeres y niñas a tener un buen conocimiento de su salud sexual y reproductiva y a hacerse cargo de ella e involucrar a las mujeres en las intervenciones de salud reproductiva.

3. Participación masculina en programas

La participación de hombres y niños en los programas de salud reproductiva les permite aprender todo lo relativo a la fertilidad y entender cómo funcionan sus propios cuerpos y los de las mujeres, los roles que pueden jugar los hombres en la planificación familiar y la forma en que los hombres pueden prestar su apoyo a la programación y el espaciamiento saludable de los hijos. El IRH tiene en cuenta al hombre, sistemáticamente, en la consejería de planificación familiar y promueve los servicios que se concentran en la pareja. La labor que desarrolla el Instituto con los adolescentes muy jóvenes involucra explícitamente tanto a los niños como a las niñas a fin de brindarles información sobre fertilidad y promover actitudes y conductas que sean equitativas para ambos géneros.

4. Promoción del cambio normativo

La labor del IRH aborda directamente los factores sociales y culturales que impactan las normas de género como medio de mejorar el acceso y uso de los servicios de planificación familiar, mejorar la salud reproductiva y prevenir la violencia de género.