Se estima que unos 2,5 millones de personas se infectaron con VIH en 2011 y, aunque se ha registrado una disminución de las infecciones nuevas por VIH y las muertes por causas relacionadas con el SIDA en los últimos años, aún hay 34 millones de personas con VIH en todo el mundo.

Una respuesta a la epidemia global ha sido mejorar el acceso y la calidad de los servicios de asesoramiento y pruebas voluntarias (VCT), en particular, para las poblaciones vulnerables como las trabajadoras del sexo, los jóvenes y los hombres que tienen sexo con hombres. Estas poblaciones afrontan serios estigmas y discriminación, lo que afecta la calidad de sus vidas y las disuade de buscar servicios de tratamiento preventivos y para el VIH/SIDA.

En 2006, el IRH colaboró con Population Services International (PSI) y la Pan-American Social Marketing Organization (PASMO) para aumentar el uso de los servicios de VCT entre las poblaciones vulnerables mediante la promoción de servicios de calidad en diferentes países de América Latina.

El rol del IRH fue el de diseñar una estrategia para crear capacidad en los proveedores y mejorar lo servicios de VCT. La estrategia se informó mediante una evaluación de necesidades con los centros de salud, clientes simulados y partes interesadas clave. Usando la Metodología de calidad definida (PDQ) de la asociación Save the Children, el IRH identificó indicadores clave y áreas de servicio que necesitaban mejoras con el asesoramiento de proveedores y clientes.

La nueva estrategia abordó las barreras comunes a la creación exitosa de capacidad. Estas barreras incluían el hecho de que los programas tienden a no permitir que los proveedores de atención de la salud participen en eventos de capacitación de extensión; la capacitación por sí sola no es suficiente para cambiar comportamientos y actitudes, y el estigma y la discriminación llega más allá de la sala de consulta, e incluye al personal no clínico. Al motivar a los proveedores a través de un proceso de certificación, la estrategia invitó a los proveedores a completar tres componentes, que incluyeron:

  1. Dos días de capacitación junto con una serie de seminarios que reforzaron las enseñanzas del primer taller;
  2. Sensibilizar a todo el personal clínico respecto del estigma y la discriminación con sesiones educativas; y
  3. Visitas de supervisión después de dos o cuatro meses para evaluar las habilidades usando una lista de verificación estructurada, reforzar la información y mantener a los proveedores comprometidos. La lista de verificación se usó como herramienta de supervisión y de autoevaluación de los proveedores.

La evaluación de la estrategia demostró mejoras en muchas áreas, incluida la privacidad y la confidencialidad, la calidad del asesoramiento (evaluación de comportamientos peligrosos y discusiones con los clientes), el conocimiento sobre el VIH y las habilidades de asesoramiento. La lista de verificación de VCT fue adoptada por varios programas locales después de la intervención.